¿Hablamos? 951385615      profesionales@contalento.es     

Blog

¿Cuándo dejamos de comunicar al dar una conferencia?

Cada semana suelo asistir, al menos, a un par de conferencias relacionadas con aspectos que me llaman la atención. Algunas del ámbito de la formación y los recursos humanos, otras relacionadas con el emprendimiento y el mundo de la empresa, otras más de estilo institucional…. Y, en muy pocas ocasiones, me encuentro en frente a buenos comunicadores.

En una era cada vez más social y colaborativa, las jornadas y conferencias se vuelven, en la mayoría de los casos, aburridas y , en ocasiones, sin sentido, dada la mala calidad de las exposiciones y del soporte utilizado. Y no es culpa del que conferenciante no tenga los conocimientos y experiencia oportuna, sino por la falta de comunicación y claridad en las exposiciones realizadas.

En más de una ocasión he tenido la sensación de que alguien ha pulsado el “botón del play” y, ha dejado ahí al conferenciante de turno a que “nos suelte su discurso”, sin tener en cuenta que el auditorio, además de venir a escuchar, ha venido a aprender, intercambiar, participar y opinar. El conferenciante deja de ser un sujeto pasivo y, pasa a ser un sujeto activo. Sujeto que quiere recibir un retorno de la jornada o ponencia a la que asiste.

Todos hemos sufrido esto que estoy diciendo en más de una ocasión, ¿verdad? Y, si todos los vemos… ¿por qué sigue ocurriendo? Posiblemente se deba a la suma de falta de práctica y formación técnica en mejorar nuestras habilidades para hablar en público.

De chicos, éramos extrovertidos, nos gustaba ser el centro de atención en cualquier fiesta o auditorio. No nos preocupaba el qué dirán, no nos poníamos “colorados”. Si tartamudeábamos era más por querer decir rápidamente todo lo que se nos pasaba por la mente que, por miedo a hablar en público. Pero un día nos hicimos adultos y, en la mayoría de los casos, esa magia desapareció al hacernos grandes.

Tal vez esto se deba a que de chicos practicábamos mucho, tal vez, hasta sin darnos cuenta. Y poco a poco, con el tiempo, dejamos de practicar. Y, en los colegios, se olvidaron de lo importante que en un futuro iba a ser el hablar en público para nuestra carrera profesional. Y perdimos la práctica y jamás recibimos la técnica.

Ahora, de adultos, pensamos como adultos y, muchas ocasiones, creemos que el auditorio ha venido a escucharnos, por lo que se deben “tragar” mis reflexiones de mi libro. Y se nos olvida, comunicar, interactuar y divertirnos en nuestras presentaciones.

Cuando no haces cómplice a tu auditorio, le das un motivo para que desconecte de la presentación, para que mire el móvil y empiece a realizar acciones en “paralelo” a tu ponencia. Y es, en ese instante, cuando lo pierdes.

Y mucho diréis que es complicado hacer “cómplice” a un número de personas tan grande (50, 100, 200 personas…). Pues si, es difícil, pero no imposible. Se puede empatizar con ejemplos personales y cercanos, dónde todos nos sintamos reflejados, se puede interactuar con parte de la audiencia, se puede soportar la presentación con unas “slides” que llamen la atención, se puede poner a funcionar otros sentidos (no solo la vista) usando música, videos, animaciones, … se puede ser original.

Y se puede ser original, aunque tu presentación sea gris. Aunque tu empresa y tu producto, no tenga mucho de “alegría”. Aunque sean dar malas noticias. Siempre se puede empatizar y conectar con la audiencia.

Para ello, un secreto. Estúdiala, analízala previamente, piensa como ella … y busca nexos de unión. Ese será tu punto de partida…. si lo que quieres es aprender a conectar con tu audiencia.

 

MIGUEL ÁNGEL SERRALVO

Socio Consultor de Recursos Humanos

CON TALENTO

Share with friends   

Comments 0

Deja un comentario