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Cuando el consultor se hace empresario

“Conoce a tu enemigo y conócete a ti mismo; y en cien batallas, nunca estarás en peligro”

– Sun Tzu El arte de la Guerra-
El desempleo está causando la mayor aparición de emprendedores en la historia de España. En la mayoría de los casos, usando la fórmula de trabajo más común: el AUTOEMPLEO, dada la necesidad de conseguir ingresos a corto plazo.

En los últimos 2 años, también se ha visto incrementada la aparición de profesionales cualificados que deciden emprender; ex trabajadores de gran perfil técnico que, debido a circunstancias ajenas a su voluntad, se han visto forzados a “liarse la manta a la cabeza” y empezar su andadura profesional como opción hacia el empleo.

Hablamos de profesionales de gran cualificación, con conocimientos de clientes y de mercados. Las “manos derechas” de muchos empresarios y empresarias que, de la noche a la mañana, se han convertido en lastre para muchas compañías que no están en disposición de seguir pagando sus salarios y prefieren dejar escapar dicho TALENTO y devolverlos al mercado.

Lo que muchos de estos empresarios y empresarias no saben es que, dejando que se escapen, están alimentando a la “fiera” que dichos consultores llevan dentro, creando, sin saberlo, a su futura competencia.

El consultor por cuenta ajena (o consultora, disculpadme si os escribo solo en masculino)  piensa y trabaja en cada proyecto como si fuera su propia empresa. Gestiona recursos, ejecuta a tiempo, realiza presupuestos, vende, utiliza metodología y herramientas contrastadas, trabaja en coworking, etc. En definitiva, es una unidad de negocio en toda regla que, aunque funciona con “pólvora ajena”, es capaz de ofrecer al mercado mejor conocimiento, imagen y técnica que sus propios empleadores.

Y ahora, señores, ese consultor está suelto. Se ha hecho autónomo. Posiblemente ande al principio muy desubicado. Con hambre y dolido, pero con las ideas claras.

Le hará falta ayuda, cierto es, pero la encontrará, ya que tirará de su red de contactos (porque muchos las han trabajado) o se formará cuando vea que es necesario. Pondrá en marcha toda una maquinaria para estar pronto funcionando y comenzar a quitar poco a poco cuota de mercado a la tarta que tradicionalmente controlaban unos cuantos.

Y lo peor no es eso. Tal vez uno solo no haga daño, pero la suma de muchos consultores emprendedores sí. Así que atentos, porque van a ser muy molestos, sobre todo aquellos que unan esfuerzos, colaboren y aprendan de los errores vividos en sus anteriores trabajos.

Me gustaría ver cuántos de estos nuevos emprendedores superan a sus antiguos empleadores, convirtiendo al discípulo, mejor que el maestro.

Post publicado en la Ruta del Empleo 

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