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Problemas con la comunicación…

Aunque nos encontremos en la era de las nuevas tecnologías y se hable mucho de las TICS y el I+D+i, en las empresas sigue habiendo problemas de comunicación tremendos y, donde se suspende de verdad, es en los problemas de comunicación que tienen nuestros directivos y directivas. Tal vez os sintáis reflejados en algunos de los casos que a continuación os describo y, os aseguro, que todos son vivencias reales que le han ocurrido a diferentes directivos y mandos intermedios con los que he trabajado.

   – Miedo a hablar en público, pero miedo atroz. Y no estamos hablando de hablar ante un auditorio con 200 o 300 personas, sino delante de un equipo de 15, sus propios compañeros. Sudar, voz seca, temblores, descomposición, falta de concentración y de sueño la noche anterior a la reunión,…
Tal vez penséis que es una situación absurda pero ocurre más de lo que parece. Puede ser debido a inseguridades, a no tener claro lo que se quiere transmitir, a no estar acostumbrado, etc. Aunque créanlo, hay directivos que lo pasan muy mal y tienen un miedo escénico tremendo.
   – Problemas de dicción: recuerdo a un docente que tuve en un programa de Postgrado donde las 4 sesiones que nos impartió siempre serán recordadas y, no por su contenido y amenidad, sino por su “seseo” y “ceceo” continuo.
Sinceramente, una situación embarazosa que hacía que todos los compañeros estuviésemos desconcentrados en clase y, al mismo tiempo, con vergüenza ajena por el formador.
   – Problemas de redacción: la ofimática e internet nos ha abierto el campo de la comunicación escrita. Nos pasamos la mayor parte del día redactando informes o dosieres que tenemos que mandar a clientes, directivos o inversores; enviamos infinidad de correos electrónicos diariamente a todo tipo de personas; escribimos comunicados o notas de prensa para que sepan de la presentación de nuestros productos o, simplemente escribimos en un blog o en nuestra web corporativa para darnos a conocer nuestros virtudes y defectos.
En definitiva, nos pasamos la vida escribiendo y a veces lo hacemos mal. No transmitimos lo que verdaderamente queremos que transmitir ni nos comunicamos usando las palabras o terminología correcta. A parte de lo mal que queda el encontrar un informe o una publicidad con faltas y errores gramaticales, cosa que te hace directamente desconfiar en el producto o servicio que se vende.
   – Directivos de puertas cerradas: conozco a un dueño de una empresa que se quejaba de ser el último en enterarse de lo que ocurría en su compañía. Además, no entendía el por qué sus trabajadores no se sentían cómodos con él y que siempre mantenían una cierta distancia. Ese mismo día, tuve la oportunidad de charlar con varios de ellos de manera informal, con lo que me decidí a sacar este tema a debate. Cuál fue mi sorpresa cuando el comentario colectivo que me hicieron fue el de “es que siempre tiene la puerta de su despacho cerrada y no queremos molestar. Además, nunca sale de ahí ni habla con nosotros”.
No sé si sería o no casualidad (probablemente no) pero cuando les pregunté un poco más por la compañía, la organización de trabajo que tenían, los objetivos propuestos para ese año y que creían ellos sobre lo que la dirección esperaba de su trabajo… ninguno supo qué responderme al respecto.
   – No estás aquí para pensar, sino para trabajar: A veces uno se encuentra en el camino a directivos que no saben cómo han llegado donde están… Bueno si, en el siguiente caso en cuestión, se ha mantenido usando la política del miedo. Una de las empresas del grupo donde trabajaba elaboraba material didáctico y contaba con un equipo de redacción, corrección y maquetación entre otros. Hubo una época de gran volumen de trabajo donde se recibían trabajos de muchos redactores y, por consiguiente, se detectaban mayor número de errores, plagio, etc. los cuales eran comunicados al coordinador. Y éste, en vez de intentar poner solución a los problemas y evitar que la “pelota fuera más grande” se limitó a decirle a unos de sus empleados: “el trabajo hay que sacarlo sea como sea, tú estás aquí para trabajar y no para pensar. Si quieres seguir trabajando, ya sabes…”.
En este caso, el trabajador decidió callar y continuar con su trabajo y decidió que, a partir de ahora, si detectaba cualquier tipo de incidencia, no sería problema suyo.
   – Departamentos estancos: islas dentro de la propia empresa: con las dificultades que hoy existen fuera de las empresas; con lo que cuesta hoy en día captar y fidelizar a un cliente, no debe de haber “piedras en el camino” de tu propia empresa.
Y te encuentras a diferentes departamentos con sus correspondientes responsables preocupados principalmente por lo mal que lo hacen sus compañeros, con lo que les retrasa los pedidos o con lo que les perjudica a ellos las decisiones que toman.
Yo he visto a empresas con situaciones peores que “un patio de colegio” donde todos eran celos, envidias y niñerías. Parecían que tuvieras a la competencia dentro de la propia empresa. Como es lógico de pensar,… toda esa situación repercutía negativamente en la empresa.
 
Y podía estar mucho más tiempo contando un sin fin de situaciones relacionadas con la comunicación en las empresas. Algunas graciosas, otras no tanto. Muchas inadmisibles pero permisibles por los propios dueños inconscientes de la misma.
Por ello me pregunto que, ocurriendo todo esto, ¿no ven estos directivos que estos problemas pueden ser fácilmente solucionables si se trabajan en mejorar estas competencias? 

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